El método trabaja en 4 pasos:

Primero vas a aprender a reconocer qué te duele, de dónde viene y cómo esa herida sigue afectando tu manera de amar, decidir, rezar y mirarte a vos misma.

Después vas a mirar esa historia con Dios. No para justificar lo que pasó, sino para descubrir que tu dolor no tiene la última palabra.

Vas a trabajar el perdón de forma realista: sin negar el daño, sin forzarte a sentir lo que no sentís y sin confundir perdonar con permitir que te vuelvan a herir.

Finalmente, vas a abrirte a una experiencia espiritual más profunda: oración, confesión, Eucaristía, adoración y encuentro con un Dios que no se queda lejos de tu historia.


Por eso, en De la cruz a la Luz, uno la psicología y la fe católica: la psicología nos ayuda a reconocer esas señales y comprender lo que pasa por dentro; la fe nos permite llevar esas ataduras a la luz de Dios, para que Él pueda sanarlas con su gracia.